EL RINCÓN DE ALCÁNTARA

ESCUELA DE POLIADÍCTOS 

Últimamente he observado alta la proliferación de "salones de apuestas" en Molina, me llama la atención que cualquier bar de la noche a la mañana se convierte en un salón de éstos, si le sumas la rápida apertura de nuevos locales en los lugares más vistosos, nos convertimos una cutre MiniVegas, si seguimos a este ritmo.

Estoy de acuerdo que todas las empresas tienen derecho a expandirse, pero creo que se debería de tener más control sobre estos negocios, no es una barbería o una tienda comestibles, no nos engañemos no son unos juegos recreativos, no son comercios normales.

Quién nos defiende de esto?, con el cartelito de "prohibido a menores de 18 años" o "jugar crea adicción", con esto no es suficiente, ya está bien, que no me tomen por tonto, luego vendrán las lamentaciones. Luces de colores moviéndose, escudos y jugadores de fútbol, balones, pelotas... el escaparate perfecto... un chico joven un poco despistado entra en un local de estos a ciertas horas, alcohol, tabaco, juego y lo que me callo...en un mes sale diplomado y con dos master en vicios.

Me gustaría, ya que nos han declarado una ciudad libre de paraísos fiscales, libre de escaparates y de circos donde se exhiban animales, libre de maltratadores de animales, a estos mismos señores les pido que declaren a Molina libre de salones de apuestas y los pocos que se queden que no sea en los sitios céntricos y transcurridos.

Alcántara Torres

26-12-2016

            Mi querido Señor... Don Alcántara Torres 

El misterio es un tipo de estímulo que tiende a disparar el reflejo de la curiosidad. Y si algo abunda últimamente en las redes sociales es la presencia del enigma en algunos perfiles.
Me ha sucedido muchas veces en Facebook.
Hay perfiles muy simpáticos que utilizan como foto de portada una peineta o la imagen de un oso; los hay también muy cercanos y sensibles que me someten a su poder invisible bajo la imagen de una rosa verde. Siempre los acepto. Pero hay, desgraciadamente, quienes me han fustigado con el latigazo del esparto ibérico en mitad de las costillas, y me han dejado tatuada la imagen de una rata muerta aplastada en la foto de su perfil; incluso he tenido peticiones de amistad de personas que, utilizando su talento pragmático, se han encumbrado en el pedestal de la ironía dejándome ver el cepellón de su propio sexo. En fin, un contradiós que salta por encima del surrealismo de Azcona y Berlanga...
Sin embargo hay un perfil que me ha provocado ese pequeño y delicioso sobresalto mental que producen las caretas: algo que, bajo mi punto de vista, suele generar una palpitación muy humana que siempre es bienvenida en este marcado mundo donde lo perplejo y lo real no están bien delimitados.
Este misterioso personaje podría ser de Santander o de Valladolid, incluso de Móstoles, podría ser también un caballero antiguo que habita en un palacete, o un canalla de paquebote, bergantín o goleta; pero no es nada de eso, es sencillamente el Señor de la máscara... Don Alcántara Torres. Una persona enigmática que no utiliza el morro sino el desparpajo en todas sus publicaciones, que no ha escapado de la prisión de la Bastilla para bombardearnos con la escolástica aburrida de lo simple; por el contrario, es como el calamar en la paella, no recibe sabores pero los da, todo un personaje que simplemente es libre para expresar sin complejos su opinión política o para hablarnos de la sidra el Gaitero...
Hoy me lo imagino paseando por cualquier calle de Molina, desprendido ya de su careta, recibiendo, junto a la lluvia, una inesperada llamada telefónica mía para decirle: "Joder, Señor Alcántara, ya sabe usted que el misterio es un tipo de estímulo que tiende a disparar el reflejo de la curiosidad, pero yo, muy gustosa, le cedo mi amistad incondicional y para toda la vida a cambio de que no nos revele nunca su identidad. Por favor, no se desprenda usted jamás de esa careta, que no es otra cosa que una especie de aforismo surrealista con el que cada día nos alimenta a todos sus seguidores en las redes"
Cristina González
Mula a 21 de octubre de 2016